"El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir." EINSTEIN


martes, 22 de noviembre de 2011

Los microorganismos del suelo jugarán un importante papel una vez el permafrost ártico empiece a fundirse con rapidez debido al cambio climático


Uno de los aspectos más tristes de escribir en NeoFronteras es verse sobrepasado por la cantidad de noticias que se producen en el mundo de la ciencia y que son imposibles de cubrir, no ya en su totalidad, sino en ni siquiera en parte. Ver toda esa belleza y no poder contarla es a veces frustrante. Es todavía más triste el caso de las noticias relativas al cambio climático y a la destrucción del medio ambiente. Ver cómo el mundo tal y como lo conocemos desaparece sin que al parecer a nadie le importe es descorazonador. Hay tantas noticias sobre estos dos campos como todas las demás juntas. Haría falta un "NeoFronteras Ambiente" para cubrirlas. La inmensa mayoría son negativas y pocas nos dan alguna esperanza de salvación.

E
l peor aspecto es el de la "vacunación" que producen entre la gente. Su aparición en los medios, en lugar de promover nuevas formas de vida que impidan el desastre, insensibiliza a la población. Si seguimos así tendremos no solamente que pagar un precio muy alto por los combustibles fósiles sino además por las políticas de remediación climáticas o incluso por sistemas de geoingeniería que retrasen nuestra desaparición. Probablemente quienes se enriquezcan sean los mismos de siempre.
En este panorama vamos a ver a continuación una noticia que nos da ciertos atisbos de esperanza, aunque no muchos. Como ya sabe el querido lector, uno de los grandes problemas contra los que nos enfrentamos es cruzar un punto de no retorno en el sistema climático. Si el calentamiento climático sigue en esta senda se podrá derretir el permafrost ártico y con ello se liberarían grandes cantidades de dióxido de carbono y metano, que son gases de efecto invernadero. Una vez se cruce un umbral determinado, que ni siquiera sabemos dónde se encuentra, el sistema climático puede caer en un ciclo de retroalimentación y caldearse cada vez más. Sobre todo si además se libera el metano de los hidratos oceánicos.
Sólo los EEUU emitieron en 2009 nada menos que 5900 millones de carbono debido al consumo de combustibles fósiles. Esto es sólo una pequeña parte (3/10 del 1%) del dióxido de carbono atrapado en el permafrost. El permafrost ártico se va a fundir irremediablemente en las próximas décadas y es necesario estudiar qué puede pasar. Para saber cómo responderán los microorganismos árticos a este evento Janet Jansson, del Lawrence Berkeley National Laboratory, y sus colaboradores recolectaron testigos de suelo con una perforadora manual en Alaska central y los enviaron refrigerados al laboratorio. La toma de muestras diferenciaba la parte que cambia estacionalmente de la que está permanentemente congelada.
De vuelta a casa descongelaron las muestras y las calentaron hasta los 5 grados centígrados en un sistema controlado que recogía los gases liberados. Durante los dos primeros días la fusión del hielo liberó bastante metano (gas que se quedó atrapado cuando dicho hielo se formó), pero luego rápidamente esa emisión decayó.
Esto se debió a que en el suelo también hay microorganismos, tanto de la clase que consume metano como de la que lo produce, pero la acción de los primeros era más importante. Como resultado se produjo dióxido de carbono.
Estos investigadores hicieron un seguimiento de las distintas poblaciones de microorganismos a través de muestras de ADN del permafrost según éste iba calentándose.
Auque se habían hecho anteriormente estudio sobre la liberación de gases por parte del permafrost se sabía muy poco de la influencia de los microorganismos en todo el proceso. El ecosistema del permafrost está prácticamente sin explorar. Muchos de los microorganismos del permafrost nunca han sido cultivados y más del 90% no han sido identificados. En este caso las comunidades microbianas eran extremadamente diversas. Un sólo gramo de suelo contenía miles de diferentes especies de bacterias y mil millones de células.
El estudio es una relativa buena noticia, porque aunque el dióxido de carbono es un gas de efecto invernadero el metano lo es mucho más y su emisión es preferible al segundo, aunque el metano dure menos en la atmósfera. Al menos el 50% de la producción bruta de metano en el permafrost es consumido (oxidado) a través de este proceso, según este estudio.
Aunque todavía no se sabe qué pasará en el mundo natural cuando grandes extensiones de permafrost se derritan debido al cambio climático. Christensen dice que dependerá de la tabla de agua. Altos niveles en la tabla de agua significa más metano y menos microorganismos para metabolizarlo y viceversa.
Pero la parte más negativa del estudio es que además de esos gases, el estudio encontró que se liberaban grandes cantidades de óxido nitroso (gas de la risa), que es un gas de efecto invernadero aún más potente que el metano y que además daña la capa de ozono.
Los investigadores no vieron que al derretirse el permafrost se elevara la presencia de microorganismos metabolizadores de este otro gas. Microbios que transforman el óxido nitroso en nitrógeno gracias a la enzima adecuada. Sin esta proliferación de microorganismos este gas era totalmente libre de escapar a la atmósfera. Esto hace a este factor un importante jugador en esta partida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario