"El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir." EINSTEIN


viernes, 12 de agosto de 2011

Cómo evolucionan las supersociedades de insectos


En esos grupos de insectos capaces de formar comunidades complejas basadas en la cooperación, la respuesta a la pregunta de qué conduce al altruismo también se ha vuelto un paso imprescindible para poder llegar a comprender mejor cómo las organizaciones sociales primitivas (con jerarquías muy marcadas, basadas en la ley del individuo más fuerte, y una división de labores pobremente desarrollada) evolucionaron para transformarse en las muy sofisticadas redes sociales presentes en el modo de vida de algunos insectos sociales, cuyos colectivos (colmenas, hormigueros...) son considerados en diversos aspectos como "superorganismos" virtuales.

Dos investigadores han propuesto un modelo que puede explicar las presiones de selección que marcan la transición evolutiva desde una sociedad primitiva hasta un "superorganismo", las cuales pueden poner un poco de orden en las ideas contrapuestas sobre el papel de la selección individual, familiar y grupal que subyace en la formación de tales grupos eusociales avanzados.
En última instancia, un superorganismo emerge como resultado de la competencia intergrupal, según los hallazgos de H. Kern Reeve de la Universidad de Cornell y Bert Holldobler de la Universidad Estatal de Arizona.
Su modelo es único porque abarca dos teorías basadas en el concepto de la fuerte competencia entre grupos que tienen potenciales muy igualados. El primer elemento describe la competencia por los recursos dentro de un grupo o colonia (competencia intragrupal). El segundo elemento incorpora los efectos de una lucha entre dos colonias rivales (competición intergrupal).
Según Holldobler, la ruta hacia la supercolonia es primeramente propiciada por la maximización de las capacidades de cada individuo de la sociedad. Esto surgiría, según él, debido a que la competencia que puede existir entre los individuos en la misma sociedad disminuye a medida que la incipiente colonia va creciendo, organizándose mejor, forjando una organización más eficaz de las labores, y en última instancia, logrando una mayor cohesión.
Tales sociedades, a su vez, producen cada año una descendencia más reproductiva que la de las sociedades vecinas que están menos organizadas. Así, los genes, o diferentes versiones de estos, que codifican tales comportamientos, se propagan más rápido.
El segundo elemento de este modelo toma en cuenta que a medida que aumenta la organización colonial de un grupo, existe un incremento paralelo en la discriminación contra los miembros de otras sociedades de la misma especie.
La competencia entre sociedades muy pronto deviene una fuerza decisiva, reforzando de manera crucial el proceso evolutivo. De esta forma, la sociedad o la colonia de insectos se vuelven el fenotipo más extendido del genoma colectivo de la sociedad.













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