"El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir." EINSTEIN


sábado, 15 de enero de 2011

La privación crónica de sueño causa problemas a largo plazo


Este estudio es el primero que muestra que la pérdida parcial repetida del sueño afecta negativamente la capacidad de un animal para compensar el sueño perdido. El cuerpo parece responder a la pérdida de sueño crónica de manera diferente a como lo hace cuando la pérdida de sueño es aguda.

Todos hemos experimentado en alguna ocasión una noche en la que hemos dormido mucho menos de lo que necesitábamos, ya sea por haber permanecido hasta muy tarde en alguna fiesta, por haber estado estudiando de manera intensiva para un examen a la mañana siguiente, o por cuidar de un hijo pequeño que se pone enfermo en plena noche. Nuestros cuerpos intentan compensar ese déficit de sueño haciendo que durmamos más tiempo y/o más profundamente la noche siguiente.
Se sabe que siguiendo a un período agudo de pérdida de sueño, el cuerpo responde de esta manera para mantener un equilibrio homeostático entre el sueño y la vigilia. Sin embargo, muy poco se sabe sobre las consecuencias en la salud de la pérdida parcial crónica de sueño, o sea de dormir un poco menos de lo necesario durante días, meses o incluso años.
Los resultados de este nuevo estudio revelan nuevos detalles sobre el alcance de lo que ya se ha convertido en un problema frecuente para las naciones industrializadas, con sociedades atrapadas en un estilo de vida muy ocupado, como por ejemplo la de Estados Unidos, país en el que sus ciudadanos duermen hoy casi una hora menos por noche que hace 40 años.
La investigación ha sido hecha por Youngsoo Kim, Aaron Laposky, Fred W. Turek y Bernard M. Bergmann.
En el estudio, los investigadores mantuvieron animales despiertos 20 horas por día, seguidas por una oportunidad para dormir que duraba cuatro horas, durante cinco días consecutivos. El equipo supervisó pautas de ondas cerebrales y actividad muscular para cuantificar exactamente el patrón sueño-vigilia que estaban experimentando.
Después del primer día de escasez de sueño, los animales la compensaron aumentando la intensidad, o profundidad, de su sueño, efecto indicativo de la respuesta homeostática. Sin embargo, en los días subsiguientes de pérdida de sueño, los animales ya no generaron esta respuesta compensatoria y no durmieron con mayor profundidad o por más tiempo que cuando se encontraban sin privación de sueño. Hacia el final del estudio, se les concedió un periodo de tres días completos para dormir tanto como desearan. Lo asombroso fue que virtualmente no recuperaron nada del sueño perdido durante el período de cinco días de privación de sueño.
Esta investigación confirma los resultados obtenidos por otros científicos en estudios experimentales recientes con seres humanos. La pérdida parcial crónica de sueño, de dos a tres horas por noche, demostró tener efectos perjudiciales sobre el cuerpo, llevando a un descenso de eficacia cognitiva, así como de las funciones cardiovasculares, inmunológicas y endocrinas. Para los afectados, esto puede no resultar aparente a simple vista. De hecho, es común que estas personas que duermen poco crean que han logrado "acostumbrarse" bien a ello y que no tengan sensación de somnolencia aún cuando su eficiencia en las tareas disminuye tal como se ha demostrado en tests.







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