"El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir." EINSTEIN


viernes, 20 de abril de 2012

¿Un ordenador pidiendo disculpas?


Los ordenadores podrían ser mucho más útiles si prestaran atención a cómo nos sentimos. Con la aparición de nuevas herramientas capaces de medir el estado biológico de una persona, las interfaces de ordenador están empezando a hacer exactamente eso: tomar los sentimientos de los usuarios en cuenta. O al menos eso afirman varios participantes en Blur, una conferencia celebrada esta semana en Orlando, Florida, que se centró en la interacción ordenador-humano.

 Kay Stanney, propietaria de Design Interactive, una empresa de consultoría y de ingeniería que trabaja con la Agencia de Proyectos de Investigación de Defensa Avanzados y la Oficina de Investigación Naval, afirma que gran parte de la información sobre el estado fisiológico y mental del usuario se puede medir, y que estos datos pueden ayudar a que los ordenadores atiendan las necesidades del usuario.
Design Interactive está creando un prototipo llamado Next Generation Interactive Systems, o Nexis, un sistema que colocará sensores biológicos en los soldados. Si un sensor detecta que el pulso de un soldado se está debilitando, o determina otro problema con su estado físico, el sistema puede pedir ayuda o administrar adrenalina. Una tecnología similar podría ser útil para situaciones civiles, afirma Stanney. Por ejemplo, el uso de sensores en controladores aéreos o inspectores de equipaje podría ayudar a prevenir errores o malos rendimientos, afirma.
Design Interactive está trabajando en otro proyecto llamado Auto-Diagnostic Adaptive Precision Training for Baggage Screeners (Screen-ADAPT), que ayudaría en el proceso de formación mediante el uso de medidas como la electroencefalografía, el seguimiento de los ojos, y el análisis de la tasa cardiaca para evaluar el rendimiento de los inspectores de equipaje. La idea es aprender cómo escanean una imagen los inspectores de equipaje de más éxito para que el resto puedan aplicar técnicas similares.
Stanney admite la dificultad de esta tarea, porque no todos los buenos inspectores de equipaje hacen su trabajo exactamente de la misma manera. "Esto realmente se reducirá al arte del algoritmo-qué es aquello que estamos tratando de optimizar", asegura Stanney. Los sensores ya son capaces de detectar aquellos momentos en que una persona está somnolienta, distraída, sobrecargada, o centrada en su tarea. Sin embargo, sería ideal poder determinar otros estados tales como la frustración, o incluso distinguir entre diferentes tipos de frustración, afirma.
Algunas empresas ya están aplicando estas ideas. Mercedes, por ejemplo, ha desarrollado algoritmos que observan el modo en que un conductor opera el volante para identificar cuándo podría estar somnoliento. Stanney afirma que el método también podría hacer que los ordenadores personales fueran más útiles. Por ejemplo, un ordenador podría, en última instancia, ser capaz de detectar cuándo un usuario está sobrecargado y, a continuación sugerir que se centre en una sola aplicación.
Hans Lee, director técnico de EmSense, una compañía de San Francisco dedicada a la medición de los estados cognitivos y emocionales de los usuarios con fines de investigación de mercado, afirma que existen muchas aplicaciones potenciales para un ordenador capaz de leer el estado de ánimo humano. "No importa lo que hagas, las emociones son importantes", afirma Lee.
Lee asegura que los estudios sugieren que el 40 por ciento de las personas abusan verbalmente de sus ordenadores. Un dispositivo capaz de reconocer la frustración del usuario y hacerle frente podría hacer que los trabajadores fueran más eficientes, y hacer que se rompiesen menos monitores. "¿Qué pasaría si el ordenador pudiera pedirnos disculpas?" , se pregunta Lee.



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