"El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir." EINSTEIN


viernes, 24 de septiembre de 2010

Sobre las "hormigas zombies"

Una hoja fosilizada de 48 millones de años de antigüedad ha revelado el caso más antiguo conocido de un fenómeno sumamente macabro de la naturaleza; el de los parásitos capaces de controlar la mente de sus víctimas hasta la muerte de éstas.

El descubrimiento lo ha hecho un equipo dirigido por David P. Hughes, de la Universidad de Exeter y anteriormente en la Universidad Harvard, quien está especializado en el estudio de parásitos capaces de gobernar la mente de sus víctimas.
El fósil revela que el caso arcaico de ese fenómeno tenebroso es asombrosamente parecido a los casos de la actualidad. Esto demuestra que el parásito, el hongo conocido como Ophiocordyceps unilateralis, ha estado trabajando del mismo modo desde hace muchísimo tiempo.
El hallazgo constituye, que se sepa, la evidencia más antigua de un parásito controlando la conducta de sus víctimas. También demuestra que su relación parasitaria con sus víctimas, hormigas carpinteras, es muy antigua, y no un desarrollo evolutivo reciente como podría parecer.
El inquietante hongo parásito controla con gran precisión la voluntad de las hormigas que se convierten en sus víctimas, obligándolas a desplazarse hasta el lugar donde para el hongo resulta idóneo que la víctima muera.
Cuando una hormiga carpintera es infectada por el hongo, la víctima sigue viva, aunque no por mucho tiempo. Y mientras, el hongo controla firmemente la voluntad de la hormiga. Hace que salga de su hormiguero, a gran altura en las copas de los árboles, y avance hacia abajo, internándose en las hojas de plantas pequeñas o árboles recién brotados en la vegetación cercana al suelo. La hormiga entonces se aferra al lado de una hoja orientado hacia el suelo, y fallece poco después, permaneciendo sujeta mediante sus mandíbulas.
Tras la muerte de la hormiga, el hongo sigue creciendo dentro del cadáver. Pasados unos días, un estroma (la estructura fúngica que alberga los órganos productores de esporas) brota desde la parte trasera de la cabeza de la hormiga. Una semana o dos más tarde, el estroma comienza a expulsar esporas hacia el suelo del bosque. Cada espora posee el potencial de infectar a otro desafortunado que pase por allí.
Las hormigas carpinteras infectadas se acomodan en su lecho de muerte con una precisión asombrosa. Los cadáveres de las hormigas son hallados casi invariablemente en la cara inferior de las hojas que están a 25 centímetros del suelo. Además, la mayoría de las hormigas se hallan en las hojas que brotan del lado noroeste de la planta.
La temperatura, la humedad y la luz solar en estos puntos tienden a poseer los valores óptimos para que el hongo crezca y se reproduzca. El hongo manipula con exactitud las hormigas infectadas para que mueran justo donde el parásito prefiere estar.





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