"El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir." EINSTEIN


miércoles, 1 de junio de 2011

El gran «eructo» lunar

Desde hace aproximadamente cuatro años, la sonda Cassini de la NASA viene ofreciendo impactantes datos que confirman una imparable actividad geológica en Encélado, la sexta luna de Saturno. La existencia de misteriosos y enormes chorros de vapor de agua, gases y granos de hielo en el polo sur del cuerpo celeste, que indican la posible presencia de un océano salado bajo su superficie, han sido desvelados por la nave. ¿Encélado es siempre tan movido o se trata de una fase particularmente activa, como una tormenta en un mar en calma? Una investigación realizada recientemente apuesta por lo segundo y afirma, nada menos, que somos los afortundos testigos deun espectáculo único que quizás sólo se produzca, más o menos, cada mil millones de años. 

«Parece que Cassini ha pillado a Encelado en medio de un eructo», afirma con una gran capacidad descriptiva Francis Nimmo, científico planetario de la Universidad de California en Santa Cruz y uno de los responsables de la investigación. «Estos períodos tumultuosos son raros y la sonda ha tenido la suerte de mirar a la luna durante una de estas épocas especiales».
Uno de los descubrimientos más espectaculares de la sonda Cassini fue un misterioso y enorme «surtidor» de vapor de agua y partículas de hielo cerca del polo sur de Encélado, de 500 kilómetros de diámetro y «puesta en el cielo» por primera vez por el astrónomo alemán William Herschel en 1789. Los datos enviados por la nave de la NASA a su paso por Saturno en el año 2005 permitían suponer la existencia de agua en estado líquido a poca profundidad bajo la superficie helada del satélite, una suposición que se confirmó tres años después en un informe publicado en la revista Nature. Según los científicos del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, bajo la superficie hay una gran cantidad de agua, más del doble de lo que se pensaba, lo que impulsa a los surtidores a velocidades supersónicas a través de las grietas, como si fueran mangueras. 
No eternamenteEl pasado año, en la misma revista, los mismos científicos, Juergen Schmidt, de la universidad alemana de Potsdam, y Nikolai Brilliantov, de la universidad británica de Leicester, confirmaban la presencia de un océano salado en el polo sur del satélite gracias al Analizador de Polvo Cósmico de la Cassini. 



La última investigación cree que el modelo episódico de la actividad de Encélado podría explicar muchas de las características de la luna. Por ejemplo, el motivo por el que las diferentes zonas del planeta parecen tener una edad distinta. El polo sur aparenta menos de 100 millones de años, mientras que el norte lleno de cráteres asemeja 4,2 miles de millones y el ecuador podría encontrarse entre los 170 milones y los 3,7 miles de millones de años. Los cálculos científicos también dicen que parece imposible que Encélado libere calor y gas a este ritmo eternamente. Nada explica la liberación de tanta energía. 

Según el nuevo estudio, la agitación de la luna de Saturno dura alrededor de 10 millones de años, mientras que los períodos de tranquilidad, cuando la superficie helada permanece inalterada, se mantienen entre 100 millones y 2.000 millones de años. El modelo también sugiere que los periodos de actividad han ocurrido sólo de 1% a un 10% en el tiempo en el que Enceladus ha existido, un movimiento que ha podido renovar hasta el 40% de la superficie del satélite.



¿Quién está respirando el hidrógeno de Titán?

PODRIAN SER LAS PRIMERAS FORMAS FIABLES DE UNA FORMA DE VIDA EXTRATERRESTRE.


Podrían ser las primeras pruebas fiables de una forma de vida extraterrestre. Una muy diferente de la nuestra, basada en el metano y que estaría en pleno desarrollo sobre la superficie de Titán, la enigmática luna de Saturno. O por lo menos eso es lo que sugieren dos nuevos estudios realizados a partir de los últimos datos obtenidos sobre el terreno por la sonda Cassini, de la NASA.
La superficie de Titán ha sido estudiada por la sonda Cassini de la NASA.
Los resultados de dos nuevos análisis de la compleja actividad química que tiene lugar sobre la superficie de Titán han dejado a los científicos con la boca abierta. Y, aunque serían posibles otras explicaciones, son muchos los que creen firmemente que esos resultados constituyen una prueba fehaciente de que en esa luna de Saturno existe, en estos momentos, alguna forma de vida basada en el metano.Los nuevos análisis, en efecto, demuestran que se están cumpliendo dos condiciones esenciales para que este tipo de vida pueda existir.
El primero de los dos estudios, publicado en la revista «Icarus», muestra que el hidrógeno que fluye en abundancia en la atmósfera del planeta desaparece casi por completo cuando llega a la superficie, lo que apunta a la inquietante posibilidad de que esté siendo "respirado" por criaturas vivientes.
El segundo, publicado en el «Journal of Geophysical Research», es un detallado "mapa" de los hidrocarburos presentes en la superficie de Titán. Un mapa en el que, de una manera inexplicable, falta el acetileno, un gas que casualmente está considerado como la mejor fuente de alimento y energía para una hipotética forma de vida basada en el metano.
"Sugerimos que algo está consumiendo el hidrógeno porque es el gas más obvio para ser consumido por una forma de vida en Titán, de la misma forma en que se consume oxígeno en la Tierra", asegura Chris McKay, astrobiólogo de la NASA en el centro espacial Ames. "Si estos indicios confirman la presencia de vida, será doblemente excitante, ya que sería una forma nuevas de vida, independiente de la basada en el agua que existe en la Terra".
Vivir en metano
Hasta el momento, la existencia de vida basada en el metano es algo puramente hipotético. En efecto, los científicos no han encontrado aún nada parecido, y ello a pesar de que aquí, en nuestro planeta, existe un curioso tipo de microbios acuáticos que viven en metano o que lo generan como desecho.
En Titán, donde las temperaturas superan los 180 grados bajo cero, un organismo basado en el metano debería de usar alguna sustancia en estado líquido para llevar a cabo sus procesos vitales. Aunque esa sustancia, allí, no sería el agua, ya que la que existe está en forma de hielo y no podría albergar vida alguna. Lo que reduce la lista de líquidos candidatos a uno sólo, el metano.
Los nuevos hallazgos sobre la escasez de hidrógeno superficial son, pues, consistentes con los efectos medibles que produciría en Titán una forma de vida basada en el metano. Es cierto que esas reservas que nuestros instrumentos no logran detectar podrían estar ocultas en cavernas u otras formaciones geológicas, pero tal extremo parece demasiado rebuscado y poco probable. La explicación más lógica y que mejor concuerda con los resultados es que el hidrógeno que falta está siendo respirado por alguna forma de vida.
Moléculas orgánicas
Y lo mismo sucede con el acetileno. Dadas las condiciones extremas de Titán, los rayos del Sol deberían reaccionar con los elementos químicos de la superficie y producir una cantidad considerable de este gas altamente energético e inflamable. Pero el acetileno no aparece por ninguna parte, lo que refuerza la hipótesis de que esté siendo "consumido" como alimento por organismos vivos.
Para colmo, el espectrómetro de la Cassini también ha detectado una clase de moléculas orgánicas que los científicos aún no han sido capaces de identificar. Lo que ha llevado a los investigadores a concluir que existe allí una (o varias) formas de vida que son directamente responsables de las misteriosas ausencias de elementos químicos sobre la superficie.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Diez lugares del Universo donde buscar vida extraterrestre

ENCONTRAR ALGO QUE RESPIRE MAS ALLA DE LA TIERRA SERA EL GRAN HITO CIENTIFICO DEL FUTURO.  ESTOS SON LOS OBJETIVOS EN LA DIANA DE LA EXPLORACION ESPACIAL.



La búsqueda de vida extraterrestre es uno de los principales objetivos de organizaciones científicas y agencias espaciales. Confirmar que algo respira más allá de la Tierra, aunque se trate del microorganismo más simple, será, sin duda, uno de los grandes hitos científicos del futuro. La gran pregunta es por dónde empezar a buscar. Éstas son las principales dianas de los investigadores, lugares del Cosmos donde el comportamiento de sus compuestos químicos se ha revelado demasiado particular para ser tan sólo un mundo muerto ahora o en el pasado. En Titán o las lunas Europa y Encélado, entre otros cuerpos celestes, los investigadores parecen haber encontrado las pistas más fiables, aunque es posible que en los próximos años, especialmente gracias a los avances en la búsqueda de planetas fuera de nuestro Sistema Solar, aparezcan nuevos prometedores lugares.
Diez lugares del Universo donde buscar vida extraterrestre
EFE 
Ilustración artística del primer exoplaneta donde fue encontrada una molécula orgánica.
-Meteoritos: Los difusores de la vida 
Un meteorito encontrado en la Antártida se hizo mundialmente famoso en 1996 cuando la NASA y la Casa Blanca hicieron público de forma conjunta un extraordinario descubrimiento. En la piedra, de 13.000 años de antigüedad y proveniente de Marte, aparecían posibles huellas de vida extraterrestre. El hallazgo del meteoro, conocido como Allen Hills 840001, suscitó entre los astrobiólogos un intenso debate que ha llegado hasta nuestras días sin una respuesta definitiva.
Si esto fuera cierto, sería una prueba excelente que confirmaría la teoría de la panspermia (literalmente, semillas en todas partes), la idea de que la vida llegó del espacio exterior en asteroides, cometas y meteoros y los planetas pudieron compartirla. Una vida de este tipo se refiere a bacterias o formas parecidas capaces de resistir los ambientes más extremos.
-Marte: Una misión en busca de fósiles 
Marte, nuestra próxima frontera, ha sido un objetivo largamente perseguido por los cazadores de vida extraterrestre, especialmente desde el descubrimiento de agua helada en su superficie por la Phoenix Mars Landers en 2008. Otro importante elemento para la vida fue encontrado el año siguiente: científicos de la NASA hallaron metano en la atmósfera del planeta. Además, existen evidencias del pasado cálido y húmedo del Planeta Rojo.
La NASA estudia seriamente la posibilidad de enviar un robot a Marte para recolectar muestras del suelo que luego otra nave traería de vuelta. «Estas muestras podrían revelar formas de vida que han existido o que existen actualmente» en el Planeta rojo, explicaba en su día Steve Squyres, científico planetario de la Universidad de Cornell en Nueva York y presidente de un comité de la Academia Americana de las Ciencias, encargada de formular recomendaciones para la NASA. La diana donde aterrizaría esta nave son los vastos campos de yeso que cubren gran parte de la superficie del planeta, donde quizás puedan aparecer fósiles de organismos vivos, como se han preservado en el Mediterráneo.
Otro de los objetivos de la misión a Marte es la búsqueda del origen de ese misterioso metano en su atmósfera, que algunos apuntan puede ser orgánico. Por ejemplo, bacterias que se encuentren muy por debajo de la superficie.
-Europa: ¿Un mar para albergar a todos los peces terrestres? 
Europa se ha convertido en uno de los lugares más prometedores a la hora de buscar vida más allá de la frontera de nuestra atmósfera. El gran océano subterráneo que se cree existe en la luna de Júpiter, tan grande que encierra el doble de agua que todos los mares y océanos de la Tierra, podría contener cien veces más oxígeno de lo que se estimaba hasta ahora, según una investigación realizada en 2009 por Richard Geenberg, de la Universidad de Arizona. Se trata de una cantidad muy rica, más que suficiente para albergar vida. Y no sólo microorganismos, sino una «macrofauna» tan grande como todos los peces terrestres.
-Calisto: Pruebas de un océano líquido 
Los científicos de la NASA habían declarado a Calisto «una luna muerta y aburrida» hasta el descubrimiento de un posible océano salado bajo su superficie. La nave espacial Galileo de la NASA voló sobre la superficie de la segunda mayor luna de Júpiter en 1996 y 1997 y encontró que el campo magnético de Calisto había variado, lo que indicaba la existencia de corrientes. En 2001, Galileo detectó que un asteroide había impactado contra este mundo, formando el cráter Valhalla. Generalmente, un impacto de este tipo causaría intensas ondas de choque que atravesaría el cuerpo planetario, pero Galileo no encontró ninguna prueba de este fenómeno, por lo que los investigadores creen que un océano líquido pudo haber suavizado el golpe. De igual forma, no descartan la existencia de una vida compleja.
-Titán: Alguien respira su hidrógeno 
Dos nuevos estudios sobre la compleja actividad química que tiene lugar sobre la superficie de Titán han sorprendido a la comunidad científica, ya que pueden constituir la prueba de que en esa luna de Saturno existe, en estos momentos, alguna forma de vida basada en el metano. La primera investigación muestra que el hidrógeno que fluye en abundancia en la atmósfera del planeta desaparece casi por completo cuando llega a la superficie, lo que apunta a la inquietante posibilidad de que esté siendo "respirado" por criaturas vivientes. El segundo, publicado en el «Journal of Geophysical Research», es un detallado «mapa» de los hidrocarburos presentes en la superficie de Titán. Falta el acetileno, un gas que casualmente está considerado como la mejor fuente de alimento y energía para una hipotética forma de vida basada en el metano. Si estos indicios confirman la presencia de vida, será doblemente excitante, ya que sería una forma nueva de vida, independiente de la basada en el agua que existe en la Terra, y que podría sustentarse en el metano.

-Encélado: El gran géiser 
Los datos enviados por la nave Cassini de la NASA a su paso por Saturno en el año 2005 permitían suponer la existencia de agua en estado líquido a poca profundidad bajo la superficie helada de Encélado, satélite natural de Saturno. La suposición se confirmó tres años después en un informe publicado en la revista Nature. El pasado enero, la Cassini volvió a acertar. Encontraba la prueba definitiva de que, efectivamente, existe una gran cantidad de agua en estado líquido en las entrañas esta luna. Y no sólo eso, sino también hidrocarburos, carbono y todos los ingredientes necesarios para la existencia de vida.
Los datos de la Cassini han revelado, de hecho, iones de agua negativos en la atmósfera, lanzados por los grandes géiseres que caracterizan a esta luna, lo que confirma la presencia de caudalosas masas de agua subterránea. Aquí, en la Tierra, los iones negativos de agua están presentes en aquellos lugares en los que el líquido elemento está en movimiento, como en las cataratas o en las olas del mar al romper. Iones negativos de agua también han sido encontrados en Titán (otra de las lunas de Saturno) y en varios cometas.
-Exoplanetas: Cada año aparecen docenas 
Un exoplaneta es un cuerpo planetario que se sitúa fuera de nuestro Sistema Solar y orbita otra estrella distinta al Sol. Sólo llevamos explorando estos mundos lejanos durante una década (el primero, HD 209458, fue descubierto en 1999), pero docenas de estos mundos aparecen cada año, y algunos llevan consigo grandes sorpresas. HD 209458b, por ejemplo, ha mostrado señales de una atmósfera compuesta por agua, metano y diócido de carbono, todos ingredientes claves para la vida.
-Nebulosa de Orión: agua y monóxido de carbono 
El pasado mes de mayo, el telescopio espacial Herschel de la Agencia Espacial Europea (ESA) anunciaba el hallazgo de productos químicos orgánicos, señales de vida, en la nebulosa de Orión, situada a unos 1.500 años luz de la Tierra. Los datos recogidos por el observatorio mostraban el patrón de picos de varias moléculas que sostienen la vida: agua, monóxido de carbono, metanol, ácido cianhídrico, óxido de azufre y dióxido de azufre, entre otros.
-Un gigante rojo moribundo: el desfibrilador cósmico 
Un equipo internacional de astrónomos descubrió en 2005 que las estrellas gigantes rojas moribundas podría actuar como un desfibrilador y traer a la vida a planetas congelados. Este renacimiento podría establecer las bases para el surgimiento de la vida. La Tierra es un lugar habitable por muchas razones, pero una de ellas es su localización. Estamos en un área donde el Sol nos permite una buena temperatura. Demasiado cerca, y el agua de nuestro planeta se evaporaría. Demasiado lejos, y nos convertiríamos en un gran cubo de hielo.
Cuando una estrella muere, en su fase de gigante rojo, aumenta su tamaño y brillo rápidamente, y explota en una oleada de radiación solar. Si los rayos de la estrella moribunda llegan hasta una luna o exoplaneta helados, este mundo puede derretirse y aparecer el agua líquida, preparando el escenario para la vida.
-Io: la nueva candidata 
Io, luna de Júpiter, no ha sido nunca un gran objetivo en la búsqueda de vida fuera de la Tierra y se ha despreciado frente a las grandes posibilidades de su hermana Europa, pero algunos científicos han comenzado a incluirla en la lista de posibles lugares habitables. Es el cuerpo con mayor actividad volcánica del Sistema Solar. En él no se han detectado moléculas orgánicas y cuenta con una atmósfera extremadamente fina, desprovista de vapor de agua detectable. Sin embargo, investigadores de la Universidad Estatal de Washington creen que pudo haber sido un hábitat más amable en el pasado y que hay una oportunidad de que alguna intrigante forma de vida haya sobrevivido hasta la actualidad. 










El meteorito que sembró la vida en la Tierra

CIENTIFICOS ENCUENTRAN EN UNA ROCA EXTRATERRESTRE HALLADA EN LA ANTARTIDA ELEMENTOS QUE PUDIERON AYUDAR AL DESARROLLO DE LA VIDA EN NUESTRO PLANETA.



La teoría de la Panspermia señala que la vida, o al menos los elementos básicos para su fundamento, pudo llegar a la Tierra en una lluvia de meteoritos, una hipótesis que cobra más fuerza a medida que los científicos han decubren compuestos químicos esenciales en distintas rocas espaciales halladas en la Tierra. Una nueva investigación de la Universidad del Estado de Arizona en Tempe (Estados Unidos) y publicada en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS) viene a reforzar la idea. Los investigadores señalan que han descubierto evidencias de que un meteorito primitivo hallado en la Antártida emitió una gran cantidad de amonio (NH4), un elemento clave para la formación de moléculas biológicas complejas como los aminoácidos y el ADN.
Los investigadores, dirigidos por Sandra Pizzarello, determinaron la composición molecular de los componentes insolubles descubiertos en un meteorito de la Antártida que contenía carbono, recopilando polvo del meteorito y tratando partes de él con agua a altas temperaturas y presiones para después analizar los componentes resultantes del proceso. Los investigadores descubrieron que el polvo de meteorito tratado emitía en el agua circundante amonio, un importante precursor para las moléculas biológicas complejas.

La química del primitivo Sistema Solar

Los autores analizaron los átomos de nitrógeno dentro del amoniaco y determinaron que el isótopo atómico no se correspondía con los descubiertos en la Tierra en el presente, lo que sugiere que el amoniaco no procedía de una contaminación terrestre.
La comunidad científica ha empleado grandes esfuerzos en descubrir el origen del amoniaco responsable de desencadenar la formación de las primeras moléculas biológicas en los inicios de la Tierra. Los descubrimientos sugieren que meteoritos como el analizado, que algunos científicos creen que portan un registro intacto de la química del inicio del sistema solar, podrían haber 'sembrado' la Tierra con los precursores moleculares de la vida.









Un nuevo mapa revela fiordos gigantes bajo el hielo de la Antártida


Un nuevo mapa revela fiordos gigantes bajo el hielo de la Antártida
UNIVERSIDAD DE TEXAS 
Científicos de EE.UU., Reino Unido y Australia han creado el primer mapa topográfico en alta resolución de una de las últimas regiones inexploradas de la Tierra, la inmensa cuenca subglacial Aurora, enterrada en la Antártida oriental y cuyo tamaño supera al del estado de Texas. El mapa, elaborado con un radar capaz de penetrar el hielo, ha sacado a la luz algunos de los fiordos más grandes del planeta, lo que proporciona una importante información sobre la historia del hielo en la Antártida. Los resultados de la investigación aparecen publicados en la revista Nature.
Un nuevo mapa revela fiordos gigantes bajo el hielo de la Antártida
 
La cuenca subglacial Aurora
«Apenas sabíamos nada de lo que podía ocurrir bajo bajo esta parte de la capa de hielo y ahora la hemos abierto y la hemos hecho real», afirma Duncan Young, investigador del Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas en Austin y autor principal del estudio. Los científicos se centraron en la cuenca subglacial Aurora al suponer uno de los puntos más débiles de la capa de hielo antártica oriental y «una fuente potencial de subida del nivel del mar en la Tierra».
Debido a que la cuenca se encuentra a kilómetros bajo el nivel del mar, el agua podría penetrar bajo el hielo, provocando que porciones de la capa de hielo se colapsen y floten en el mar. De hecho, este trabajo muestra que la capa de hielo ha sido significativamente menor en el pasado.

Cientos de kilómetros de diferencia

Trabajos previos basados en los sedimentos oceánicos y en modelos computacionales indicaban que la placa de hielo de la Antártida oriental creció y se redujo considerablemente y con frecuencia, desde hace aproximadamente 34 a 14 millones años, haciendo que el nivel del mar fluctuase unos 200 pies. Desde entonces, ha sido relativamente estable. El nuevo mapa revela el borde de la capa de hielo en diferentes momentos en el pasado, a veces a cientos de kilómetros desde el borde actual.
Los científicos creen que las configuraciones anteriores de la capa de hielo pueden dar una idea de cómo podría ser en el futuro, aunque no prevén una reducción tan intensa en los próximos 100 años. Sin embargo, incluso un pequeño cambio en esta capa de hielo masiva podría tener un efecto significativo sobre el nivel del mar. Los investigadores utilizarán el nuevo mapa para predecir cómo la capa de hielo se desarrollará en los próximos años y cómo podría afectar el nivel del mar.








¿De qué manera afecta el tamaño del cuerpo a la forma de ver el mundo?


¿Qué puede pasar por la cabeza de alguien que se levante una mañana y se imagine que su cuerpo ha menguado hasta cobrar el tamaño de una muñeca? Podría pensar que tiene un tamaño normal y que el resto del mundo es enorme, o todo lo contrario. La pregunta que se plantea es: ¿de qué manera afecta el tamaño del cuerpo a la forma de ver el mundo? En Suecia unos investigadores abordaron esta cuestión y han obtenido resultados interesantes. Su estudio, publicado en la revista PLoS ONE, fue financiado en parte mediante una subvención del Consejo Europeo de Investigación (CEI) al amparo del Séptimo Programa Marco (7PM) de la UE.

Según la teoría clásica, los seres humanos perciben el tamaño y la distancia en función de la interpretación cerebral de diversos estímulos visuales, como el tamaño de un objeto en la retina y el movimiento de éste por el campo visual. Algunos entendidos en la materia opinan que en la percepción también influye el tamaño corporal. Según su parecer, a mayor estatura, menores parecen las distancias.
Los autores, del Instituto Karolinska, pusieron a prueba estas hipótesis examinando de qué modo un grupo de personas experimentaba como propio un cuerpo diminuto y otro inmenso en un entorno de laboratorio.
Estos científicos ya habían logrado anteriormente generar la ilusión del intercambio de cuerpos con otras personas o maniquíes, y en esta ocasión emplearon las mismas técnicas para crear a los participantes en el experimento la ilusión de que su cuerpo era enorme o bien del tamaño de una muñeca. Concretamente, experimentaron la sensación de tener un cuerpo de 30 u 80 y 400 centímetros. Sus indagaciones han revelado la manera en que el tamaño del cuerpo influye en la percepción del espacio circundante.
«Quienes poseen cuerpos diminutos perciben el mundo como si fuera inmenso, y en el caso contrario ocurre lo propio», informó el coordinador y coautor del estudio, el Dr. Henrik Ehrsson del Laboratorio de Percepción Encefálica, Corporal y Propia del Departamento de Neurociencias del Instituto Karolinska.
Los científicos evaluaron en qué medida se alteraba la percepción del espacio tras pedir a los participantes en el estudio que calculasen el tamaño de varios cubos y entonces tratasen de caminar sobre ellos con los ojos cerrados. Cuando los individuos se imaginaban que su cuerpo era pequeño, atribuyeron distancias y tamaños mayores que los reales, y menores que la realidad cuando se imaginaron que tenían cuerpos grandes.
Los autores señalan que una de las estrategias empleadas por el cerebro para evaluar el tamaño consiste en comparar dos objetos uno al lado del otro, por ejemplo un cuerpo y un árbol. Curiosamente, cuando los individuos experimentaban la sensación de poseer cuerpos artificiales, el «efecto del tamaño corporal» fue aún más pronunciado.
«Aunque sabemos el tamaño real de la gente, este efecto de ilusión nos hace ver a los demás como si fueran gigantes, es una sensación muy extraña», aseguró el Dr. Ehrsson.
Asimismo, esta investigación pone de relieve las grandes probabilidades de que se pueda generar la ilusión de intercambio corporal con cuerpos artificiales considerablemente pequeños o grandes. A largo plazo, este efecto podría dar lugar a aplicaciones prácticas.
«En teoría, es posible crear la ilusión de ser un robot microscópico capaz de efectuar operaciones en el cuerpo humano, o bien de ser un robot gigante capaz de reparar una central nuclear cuando se ha producido un accidente», aventuró el Dr. Ehrsson.
Los investigadores aseguran que sus hallazgos «poseen una importancia fundamental, puesto que apuntan a una relación causal entre las representaciones del espacio corporal y el espacio externo. Por consiguiente, el propio cuerpo afecta a la percepción del mundo.»

















Coevolución biológica y mineral


La evolución biológica y mineral han sido inseparables desde que apareció la vida en la Tierra. La inmensa mayoría de los minerales terrestres deberían su existencia a la existencia de vida sobre el planeta.

Animal, vegetal o mineral?, se preguntaba en aquel juego infantil. En un principio podemos creer que los minerales están muy separados de la evolución biológica, pero nada más lejos de la realidad. Desde las rocas manchadas de cobre del Gran Cañón a los cristales de sulfato de calcio recientemente descubiertos de 10 metros de longitud en las montañas Naica en México, pasando por la roca caliza que adorna su cuarto de baño, la inmensa mayoría de los minerales terrestres deben su existencia a la vida. Al menos esto es lo que afirman unos investigadores que han realizado la primera cronología amplia de lo que llaman evolución mineral.
La evolución mineral ha sido inseparable de la biológica desde que apareció la primera célula sobre la Tierra. Además entender esta conexión proporcionará una mejor comprensión en ambos campos y pistas críticas en la búsqueda de vida en otros planetas. La evolución mineral es obviamente diferente de una evolución darwiniana ya que los minerales no mutan ni se reproducen, pero la presencia de los minerales sobre la corteza terrestre ha cambiado en el transcurso de la evolución biológica.
Cuando el Sistema Solar se estaba formando contenía los 94 elementos de la tabla periódica procedentes de la nebulosa primordial, pero muy pocos minerales. Según las fuerzas gravitatorias formaban cuerpos diferenciados y éstos se enfriaban, los minerales empezaron a formarse. En esta fase se formaron unos 60 minerales distintos. Después la actividad volcánica y el agua dieron cuenta de la creación de nuevas especies minerales. Calculan que en Marte o Venus debe de haber como mínimo unos 500 minerales diferentes, habiéndose alcanzado en esos lugares la máxima diversificación mineral por métodos inorgánicos. Hace miles de millones de años la Tierra debía de contener una composición mineralógica similar a la de estos planetas vecinos. Sin embargo, ahora contiene miles de minerales distintos, desde ágatas a circonitas, ¿qué pasó entre medias?
Algunos de estos minerales fueron creados por las fuerzas tectónicas y volcánicas terrestres durante los 4500 millones de años de este planeta, pero otros como el apatito de nuestros dientes y otros minerales son el resultado de la acción de los organismos vivos. Hasta ahora nadie se había molestado en establecer la escala de la influencia biológica en la evolución mineral.
Robert Hazen de la Carnegie Institution de Washington y sus colaboradores han trazado el origen de más de 4000 minerales terrestres comunes (como la turquesa, azurita o malaquita) comprobando que dos tercios de ellos se crearon gracias a procesos biológicos a partir de unas docenas de minerales primordiales.
Todos los precursores de estos minerales fueron usados directa o indirectamente por los organismos vivos para producir otros, sobre todo a partir de la aparición de la fotosíntesis hace unos 2500 milllones de años. Hazen mantiene que hay miles de minerales distintos entre otras cosas porque la vida produjo suficiente oxígeno gracias a la fotosíntesis. Son particularmente importantes los óxidos de hierro, cobre y de otros metales. Los depósitos de óxido de hierro que explotamos hoy en día para obtener el acero de nuestros automóviles o las vigas de nuestras casas se formó gracias a este proceso biológico.
Pero hay más que oxígeno en esta historia. La vida explora todo camino químico interesante y lo explota para obtener energía y sintetizar moléculas orgánicas. Un ejemplo recientemente descubierto es la hazenita (nombrado en honor de este investigador) que se forma sólo cuando hay fosfato producido por un microorganismo que vive en las aguas alcalinas del lago Mono en California.
Los microorganismos aceleran la producción de diversas clases de arcillas y en los océanos muchos seres generan conchas o esqueletos de calcita, mineral que sería un muy raro en un planeta sin vida. Arcilla con la que cocemos ladrillos y calcita que finalmente termina siendo el cemento con los que pegamos esos ladrillos para hacer las paredes de nuestras viviendas. También el carbonato cálcico y otros minerales absorbieron la acidez de los océanos primitivos ayudando a que éstos fueran habitables.
Según calcula Hazen, dos tercios de los 4300 minerales conocidos de la Tierra tienen una formación probablemente mediada por la vida. Durante cerca de 2500 millones desde que la vida se hizo importante en este planeta la evolución biológica y mineralógica han ido de la mano.
Este resultado podría ayudar en la búsqueda de vida en otros planetas, porque es posible que las huellas minerales dejadas por la vida en otros planetas sean detectables por medios espectroscópicos.
Según otros especialistas, en lugar de memorizar minerales, podríamos usar el esquema creado por Hazen para poner en contexto los minerales y ver así que son parte de la historia biológica del planeta, historia que nos incluye.


















La raza humana sigue evolucionando


Seguimos evolucionando al mismo ritmo que el resto de los animales. En el futuro seremos más bajitos y gordos, pero con menos colesterol y presión arterial.

Sabemos por estudios recientes que el ser humano ha estado evolucionando y está evolucionando en la actualidad, sobre bajo el marco de los últimos 10.000 años, que es cuando empezamos a cultivar y a hacer uso del ganado. Pero, ¿y en las últimas décadas?, ¿sucede lo mismo?
Podemos creer que como se ha avanzado mucho en medicina y en higiene en este tiempo es más difícil que el ser humano esté bajo las fuerzas de selección natural, pues alguien que antes se moría por casi cualquier cosa antes de reproducirse ahora sobrevive y tiene hijos. Pues nada más lejos de la realidad, al menos según un estudio realizado por Stephen Stearns de Yale University y sus colaboradores. La selección natural sigue ejerciendo presión sobre nuestro éxito reproductor: cuantos más niños tengamos más fácilmente podremos dispersar nuestros rasgos en la población humana futura.
Stearns y sus colaboradores decidieron saber si la selección natural está todavía actuando sobre el ser humano hoy en día. Encontraron no solamente que efectivamente estamos evolucionando, sino que además lo hacemos al mismo ritmo que el resto de los seres vivos.
Para llegar a esta conclusión usaron los datos recolectados durante los últimos 60 años, sobre más 5000 mujeres norteamericanas y sus descendientes, por un estudio sobre enfermedades cardiovasculares realizado en Framingham (Massachusetts). Los investigadores analizaron los datos relativos a caracteres o rasgos importantes para la salud humana y vieron qué efectos tenían estos rasgos sobre el número de niños que las mujeres tenían a lo largo de su vida. A partir de esto fueron capaces de estimar la fuerza de selección y hacer una predicción a corto plazo sobre de la evolución de cada uno de estos rasgos en el futuro. Para ello tuvieron que ajustar factores no biológicos como la educación y el hábito de fumar en su modelo.
Encontraron, por ejemplo, que las mujeres que tenían colesterol bajo tenían más hijos, aunque no saben la causa de esta correlación.
El modelo predice que los descendientes de estas mujeres serán el futuro un poco más bajitos y gordos, tendrán una presión arterial más baja, su colesterol será más bajo, podrán tener su primer hijo a edad más temprana y llegarán a la menopausia más tarde.
Los cambios serán, lentos y graduales, pero el ritmo predicho no es muy diferente a aquellos que se dan en la Naturaleza respecto a otras especies animales o en plantas. Según Stearns la tasa de cambio en la especie humana es un poco más lenta que en otras especies, pero esto no significa que seamos especiales respecto a lo rápido que evolucionamos.
¿Y cuanto es esta tasa de cambio? Calculan que en 10 generaciones, y respecto a la actualidad, las descendientes de estas mujeres aumentaran un 1% en peso, tendrán la menopausia un 1% más tarde, su altura disminuirá en un 1%, tendrán un primer hijo un 1% antes y disminuirá su nivel de colesterol en un 4%.
Hay alguna pega al estudio. Los investigadores asumieron que el ambiente en el que viven estas mujeres no cambiará significativamente en el futuro, algo que no está claro que ocurra. Además, a pesar que las mujeres de Framingham pueden considerarse un promedio de la mujer actual, sus antepasados son casi todos europeos por lo que quizás los resultados en detalle no sean extrapolables a la población mundial. Los investigadores esperan analizar datos procedentes de estudios de otras partes del mundo para poder comparar.


















Últimas investigaciones revelan que los neandertales no eran menos inteligentes que el homo sapiens


El equipo, de la Universidad de Exeter, la Universidad Estatal de Texas y otras organizaciones, pasó tres años produciendo herramientas de piedra. Estos expertos recrearon una herramienta ancha de piedra, usada originalmente tanto por los neandertales como por los Homo sapiens, y una herramienta estrecha de piedra adoptada después por el Homo sapiens. Los arqueólogos han venido usando a menudo el desarrollo de esa herramienta estrecha y su supuesta eficacia, como prueba del intelecto superior del Homo sapiens. Para verificar esto, el equipo realizó un extenso análisis de datos, comparando el número de herramientas producidas, la extensión del borde cortante, cuánto tiempo duraron las herramientas, y otros parámetros.

Las herramientas estrechas fueron producidas por primera vez por el Homo sapiens durante su colonización de Europa desde África hace alrededor de 40.000 años. Tradicionalmente se ha pensado que el desarrollo de esta herramienta estrecha constituyó un espectacular adelanto tecnológico, que ayudó al Homo sapiens a superar y por último erradicar a sus primos de la Edad de Piedra. Pero cuando el equipo de la investigación analizó sus datos, descubrieron que no hay ninguna diferencia estadística entre la eficacia de las dos tecnologías. De hecho, sus resultados muestran que en algunos aspectos la herramienta ancha, preferida por los neandertales, era más eficaz que la estrecha del Homo sapiens.
Los neandertales, que se cree constituyeron una especie diferente del Homo sapiens, evolucionaron en la Europa de la Edad de Hielo, mientras que el Sapiens evolucionó en África antes de extenderse hacia el resto del mundo hace alrededor de entre 50.000 y 40.000 años. Se piensa que los neandertales se extinguieron hace unos 28.000 años. Eso sugiere que hubo un periodo de por lo menos 10.000 años de coexistencia y la posible interacción entre las dos especies en Europa.
En años recientes, han sido rebatidas muchas creencias, por largo tiempo sostenidas, acerca de posibles causas por las que se extinguieron los neandertales. Las investigaciones ya han demostrado que los neandertales eran tan buenos en la caza como el Homo sapiens, y no tenían ninguna desventaja clara en su habilidad de comunicación. Ahora, estos últimos resultados se agregan a la creciente lista de evidencias de que los neandertales no fueron menos inteligentes que nuestros antepasados.


















Los sonidos generados en las profundidades del Sol se pueden oír en la Tierra


Científicos de la misión Ulysses, en la que las agencias espaciales norteamericana y europea (NASA y ESA) colaboran para estudiar el Sol, han comprobado que los sonidos generados en las profundidades de nuestra estrella sacuden y hacen vibrar la Tierra.

Científicos de la misión Ulysses, en la que las agencias espaciales norteamericana y europea (NASA y ESA) colaboran para estudiar el Sol, han comprobado que los sonidos generados en las profundidades de nuestra estrella sacuden y hacen vibrar la Tierra por simpatía. Y han determinado que tanto el campo magnético como la atmósfera terrestres toman parte en ese «coro cósmico».
Los investigadores, además, han conseguido detectar esos sonidos procedentes del corazón solar, inaudibles para el ser humano, en sismógrafos y cables submarinos. David Thomson y Louis Lanzerotti, miembros del equipo del experimento Hiscale a bordo de la sonda Ulysses, junto con otros colegas, explican que diferentes sonidos, generados de forma predecible por la presión y las ondas de gravedad en el Sol, son capaces de alcanzar nuestro planeta y han presentado evidencias que demuestran que en la Tierra se producen movimientos concretos como respuesta a sonidos rítmicos marcados desde las profundidades del Sol.
En cables submarinos
Utilizando sofisticadas tecnologías estadísticas, Thomson y sus colegas han descubierto esos tonos en datos sísmicos y los han hallado también en el campo magnético terrestre y en la atmósfera, e incluso en voltajes inducidos en cables submarinos, asi como en una amplia variedad de sistemas terrestres.
De acuerdo con Thomson, los datos enviados desde el espacio por la sonda Ulysses y cotejados en la Tierra proporcionan una importante evidencia sobre la forma en que esos sonidos generados dentro del Sol alcanzan nuestro planeta.
Algunas de las así llamadas «oscilaciones solares» han sido observadas de forma óptica por instrumentos como la sonda SOHO, y por telescopios terrestres. Están causadas por ondas de presión en el Sol, y son conocidas como «p-modes». Los sonidos más profundos asociados con las ondas de gravedad del Sol, llamados «g-modes», resultan más complicados de detectar, porque no han sido comprobados de forma óptica. Ahora, el equipo de Thomson ha conseguido la primera evidencia de los mismos, examinando en la Tierra un amplio rango de fenómenos.