"El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir." EINSTEIN


jueves, 2 de diciembre de 2010

Confirman que el universo es plano


Científicos de la Universidad de Provence (Francia) han utilizado la geometría para calcular la abundancia y naturaleza de la "energía oscura", una forma hipotética de materia presente en todo el espacio, que produce una presión negativa y tiende a incrementar la aceleración de la expansión del Universo.

 EINSTEIN TENÍA RAZÓN
Los resultados, publicados esta semana en la revista "Nature", confirman que el Universo es plano y suponen una nueva prueba más de la existencia de la constante cosmológica, propuesta por primera vez por Albert Einstein, según la cual energía oscura serviría para equilibrar la gravedad.
La energía oscura, como fuerza opuesta a la gravedad, parece ser un elemento imprescindible en la aceleración de la expansión del Universo.
En teoría, es posible estudiar la expansión cósmica a través del análisis de las distorsiones que afectan a estructuras distantes a través de la geometría espacio-tiempo.
Sin embargo, en la práctica, los movimientos no cosmológicos y locales de los objetos astronómicos dificultan la tarea de implementar dicho presupuesto.
GRACIAS A LA GEOMETRÍA
Los científicos de la Universidad de Provence) abordaron el problema aplicando test geométricos a pares orbitantes de galaxias distantes.
Tras calibrar su método con la medición de parejas cercanas de galaxias, los autores descubrieron que para que se produzca una aparente geometría entre pares de galaxias distantes entre sí, el Universo tiene que ser plano.
Además, al combinar sus pesquisas con la observación de grandes agrupaciones de galaxias, los científicos identificaron la constante cosmológica de Einstein como la explicación más probable de la existencia de la energía oscura.
La nueva técnica ya está ayudando a precisar de forma más exacta la amplitud de la constante cosmológica y debería ayudar a calcular mejor los modelos cosmológicos.

Descubren un “interruptor” molecular que propicia el envejecimiento de las células


Un equipo de investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard (HSPH), en Estados Unidos, ha descubierto un "interruptor" molecular que desactiva algunos de los procesos que protegen a las células contra su envejecimiento. La importancia de este hallazgo radica en que permitirá crear medicamentos que reduzcan los efectos en las células de dicho interruptor. Estas futuras terapias frenarán asimismo el desarrollo de una serie de enfermedades vinculadas al envejecimiento celular: las llamadas enfermedades metabólicas.


PPARs en acción. Fuente: Wikimedia Commons. PPARs en acción. Fuente: Wikimedia Commons. Un equipo de investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard (HSPH), en Estados Unidos, ha descubierto un "interruptor" molecular que puede desactivar algunos de los procesos que protegen a las células contra su envejecimiento.
Según publica la HSPH en un comunicado, este hallazgo podría servir para crear medicamentos que contrarresten el efecto de dicho "interruptor" sobre las células, deteniendo o ralentizando así el desarrollo de ciertas enfermedades metabólicas, como la diabetes de tipo dos, vinculadas al envejecimiento celular.
Acumulación de una proteína
Los científicos pretendían averiguar porqué algunas personas (a menudo aquéllas que son mayores, tienen sobrepeso o son obesas) desarrollan el síndrome metabólico, que se caracteriza por factores de riesgo como los altos niveles de glucosa en sangre, el colesterol, la resistencia a la insulina, el hígado graso o el incremento de grasa abdominal.
Este síndrome predispone a sufrir trastornos del corazón, diabetes de tipo dos y otras enfermedades, incluido el cáncer.
Utilizando ratones genéticamente modificados, Chih-Hao Lee, profesor de genética de la HSPH, y sus colaboradores se centraron en el estudio del papel de una proteína conocida como SMRT (mediador silenciado del receptor retinoides y de la tiroides) en el proceso del envejecimiento celular.
De esta forma, descubrieron que las células envejecidas acumulan más SMRT. Los investigadores quisieron averiguar entonces si la SMRT aumentaba los efectos nocivos del estrés oxidativo de las mitocondrias, que son unos órganulos celulares que hacen las veces de "generadores de energía" para la célula.
El estrés oxidativo es un proceso celular que daña el ADN, las proteínas y las funciones celulares, y que puede propiciar el desarrollo de enfermedades vinculadas al envejecimiento, como el Alzheimer, el Parkinson o la arterioesclerosis.
Eliminación de la protección celular
Para descubrirlo, los científicos realizaron una serie de experimentos de laboratorio en los que se constató que, en aquellos ratones más viejos, la SMRT actuaba como un "interruptor" que detenía las actividades celulares protectoras que llevan a cabo unos receptores de proteínas conocidos como "receptores activados por proliferadores de peroxisoma" (PPARs). En concreto, los PPARs ayudan a la regulación genética que favorece la quema de grasas, el equilibrio lípido (nivel óptimo de grasa en la sangre) y la reducción del estrés oxidativo.
Por otro lado, los científicos consiguieron reducir los efectos negativos del estrés oxidativo, favorecido por la SMRT, usando antioxidantes o medicamentos que ya se sabía que reactivan las actividades protectoras de los PPARs.
Según explica Lee: "La importancia de nuestro estudio es que hemos demostrado que la SMRT facilita el proceso (de envejecimiento celular por estrés oxidativo)", y que este proceso se puede parar.
Detener el envejecimiento
Los medicamentos destinados a potenciar las actividades de los PPARs habían sido utilizados anteriormente para incrementar la sensibilidad a la insulina y para reducir los niveles de lípidos en sangre.
Lee señala que este estudio demuestra que estos medicamentos también podrían usarse para potenciar la capacidad del organismo para luchar contra el estrés oxidativo. Según él: "a partir de lo que hemos aprendido, creemos que la SMRT es una de las causas clave del declive de la función mitocondrial. Esta proteína bloquea la actividad de los PPARs".
Dado que existe una manera de detener ese bloqueo, potenciando la acción de los PPARs, Lee cree que se podrán crear medicamentos que ralenticen el deterioro por envejecimiento celular y, en consecuencia, también el desarrollo de las enfermedades metabólicas vinculadas a dicho envejecimiento. Los resultados del presente estudio aparecen detallados en la revista Cell Metabolism.







¿Cómo notamos el frío?


El estudio ha sido hecho por David Julius, Diana M. Bautista y Jan Siemens (Universidad de California, San Francisco), y Joshua M. Glazer y Cheryl Stucky (Academia de Medicina de Wisconsin).

Como tal, el receptor TRPM8 brinda un objetivo para estudiar el dolor agudo y crónico, como el que puede resultar de una inflamación o una herida en un nervio, y un nuevo blanco potencial para tratamientos contra el dolor.
Gracias a averiguar cómo funcionan los receptores sensoriales, y cómo son determinados los umbrales de temperatura, los científicos pueden conocer en mayor detalle cómo esos umbrales cambian en una herida, y cómo esos cambios pueden contribuir al dolor crónico.
El receptor analizado en esta nueva investigación y otros receptores de temperatura descubiertos en años recientes por el laboratorio de Julius, ofrecen blancos potenciales para los cuales desarrollar analgésicos que actúen en el sistema nervioso periférico, más que en el central.
El descubrimiento es un hito en una investigación que el equipo comenzó varios años atrás. En el 2002, los investigadores encontraron que el receptor era activado por el aire frío y por agentes químicos refrescantes como el mentol, un producto natural de la menta. Completaron el hallazgo sobre el receptor con la hipótesis de que tal receptor desempeñaría un papel crucial en la capacidad de sentir el frío.
En el nuevo estudio, el equipo ha confirmado esa teoría, gracias a inhabilitar el gen que sintetiza el receptor, tanto en neuronas sensoriales de cultivos celulares, como en ratones. Las células cultivadas no respondían a agentes refrigerantes, incluyendo el mentol. Los ratones alterados genéticamente no diferenciaban entre superficies frías o calientes hasta que las temperaturas eran muy dispares.





Descubren Uranio en la Antártida a 133 metros de profundidad

Un grupo de científicos ha descubierto la presencia de uranio en un trozo de hielo extraído desde una profundidad de 133 metros en la llamada meseta Detroit en el territorio antártico. La presencia de estos restos de uranio coincidirían con el aumento en la producción de este mineral ocurrido en 1995 en Australia, y se presume que la propia circulación atmosférica transportó estas partículas.


Los estudios corresponden al proyecto 'CASA, Clima de Antártica y Sudamérica', que realizan los investigadores del Instituto de Cambio Climático de la Universidad de Maine, EE.UU; el Instituto Antártico Chileno (INACh) y la Universidad Rio Grande do Sul, de Brasil.
"La presencia de trazas de uranio que precipitaron sobre el continente antártico en 1995 es uno de los secretos develados por un trozo de hielo en forma cilíndrica que fue extraído desde una profundidad de 133 metros", aseguran los científicos en una nota de prensa.
La investigación comenzó en noviembre de 2007, cuando extrajeron un testigo de hielo en la meseta Detroit, al norte de la península antártica y a 1.930 metros de altura sobre el nivel del mar. Para el geofísico y glaciólogo del INACh, Ricardo Jaña, un testigo de hielo constituye un muy buen registro del pasado climático de la zona, que está expuesta a los procesos de cambio climático que vive el planeta.
A comienzos del 2009, investigadores de la Universidad de Washington informaron de que la temperatura de la Antártida aumentó 0,5 grados entre 1957 y 2006.
Asimismo, desde la llamada revolución industrial el promedio global de aumento de la temperatura en la Tierra ha sido de 0,6 grados. Según Jaña, la evidencia científica que proporcionan los testigos de hielo 'es contundente', y es informativa en cuanto a una serie de fenómenos relacionadas con la dinámica del clima.
Aseguró que el registro ambiental contenido en los testigos de hielo (trozos) cubre años del pasado que no están registrados en las lecturas instrumentales de observatorios que han sido instalados en diversas partes del mundo. "En la Antártica, los datos más antiguos climáticos son de 60 años atrás, cuando se instalaron las primeras bases", ha recalcado.
Además explica que el análisis de estas muestras involucró un trabajo lento y de largo aliento y que expertos de glacioquímica del Instituto de Cambio Climático de la Universidad de Maine han "desmenuzado" las partes por millón, por billón y ahora por cuatrillón de elementos trazas. "Haciendo un número grande de mediciones en cantidades tan pequeñas se logró detectar la presencia de trazas de uranio que, de acuerdo con el nivel en que se encuentra, coincide con un año cuando en Australia aumentó la producción de uranio", detalla el investigador chileno.
La hipótesis plantea que el material particulado generado por esta actividad minera fue arrastrado por el viento y siguió la trayectoria de la circulación atmosférica similar al sentido de las agujas del reloj hasta llegar y precipitar en la zona de la meseta Detroit.







Crean un ingrediente alimentario con propiedades antihipertensivas


Un grupo de investigadores del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CSIC) identificó hace un tiempo péptidos con actividad antihipertensiva a partir de proteínas lácteas. Ahora, un ensayo clínico de doble ciego ha demostrado su actividad antihipertensiva en humanos. Los péptidos, que se van a comercializar como ingrediente alimentario, pueden ser incorporados a numerosos productos, ya que resisten procesos habituales de la industria alimentaria como la pasteurización, la homogeneización y el secado por atomización.

Investigadores del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CSIC) han identificado unos nuevos péptidos con actividad antihipertensiva a partir de las caseínas. "Por primera vez se ha descrito la actividad antihipertensiva de estos péptidos", explica Isidra Recio, coautora del trabajo.
Durante tres años los investigadores han estado desarrollando y optimizando el proceso de obtención de estos péptidos mediante hidrólisis enzimática, trabajando estrechamente con la empresa Innaves. Esta última ha licenciado el procedimiento de obtención que permite obtener un ingrediente con la concentración necesaria de péptidos y con buenas características organolépticas. En el desarrollo de la tecnología se contó con el apoyo de programas de las Consellerías de Economía y Medio Rural de la Xunta de Galicia.
La noticia ahora es que los péptidos, cuyo uso ya está patentado junto con el procedimiento de obtención, han sido probados en un ensayo clínico en el Hospital Ramón y Cajal, en Madrid.
Los resultados de este ensayo de doble ciego aleatorio, en el que han participado un centenar de personas durante seis semanas, muestran que hay una reducción significativa de la presión arterial en pacientes hipertensos. Durante las 6 semanas tomando el producto se han logrado disminuciones medias de la presión arterial sistólica de 12,5 mm Hg (1,25 unidades).
Isidra Recio advierte que no se debe considerar el uso estos péptidos en sustitución a los medicamentos sino como ingrediente incorporado a distintos alimentos, que pueden ejercer un efecto beneficioso para personas que tienen una ligera hipertensión o para hipertensos en combinación con medicación. En personas normotensas no tienen ningún efecto. "Eso permite que puedas tener el producto en casa sin miedo a que lo tome un niño y, por otro lado, tampoco hay riesgo de que cause bajadas de tensión importantes porque su efecto es moderado, aunque suficiente para tener beneficios en casos de ligera hipertensión".
En la actualidad, la Autoridad Europea en Seguridad Alimentaria (EFSA) está evaluando los péptidos para su uso como ingrediente alimentario en alimentos funcionales. La empresa Innaves comercializará el ingrediente alimentario, que técnicamente es como un queso en polvo, bajo la marca registrada Lowpept, y actualmente están negociando con empresas interesadas en incorporar el ingrediente alimentario a sus productos.
Resisten procesos habituales de la industria
Los péptidos se pueden incorporar a numerosos productos alimentarios. Una ventaja novedosa del procedimiento patentado frente a otros similares es que permite obtener esos péptidos con un alto nivel de control: modulando variables como la relación enzima-sustrato y el tiempo se puede conseguir, a voluntad, la concentración de los péptidos antihipertensivos. Después, se puede aplicar a numerosos productos, como leche, yogures, queso, alimentos de base no láctea, galletas, barritas de cereales y un largo etcétera.
Por otro lado, los péptidos resisten procesos habituales de la industria alimentaria como pasteurización, homogeneización o secado por atomización. Se ha comprobado que incorporados en un producto fresco, como el yogur, mantienen su actividad durante toda la vida útil del producto, unas seis semanas en refrigeración. El ingrediente en polvo se ha obtenido por un proceso de secado por atomización en el que los péptidos pueden mantener su actividad durante largo tiempo.






miércoles, 1 de diciembre de 2010

La Tierra está expuesta a un nuevo apocalipsis

Las catástrofes planetarias han sido cíclicas y pueden repetirse

Existen muchas evidencias de que se aproximan grandes cambios sobre la faz de la Tierra y ya algunos comienzan a reconocer señales apocalípticas en cada evento de la naturaleza que nos golpea e impacta de manera cada vez más fuerte y descontrolada. Este previsible fin de los tiempos o término de una era ya ha ocurrido antes y puede volver a ocurrir por diversas causas: una gran erupción solar gigante, el impacto de asteroides sobre la tierra, grandes erupciones de rayos gamma provenientes de alguna estrella, la presencia de agujeros negros no identificados cerca del planeta, gigantescas nubes espaciales muy densas por las que atravesaría el sistema solar, gran actividad volcánica, cambios en el campo magnético terrestre o una epidemia global. Frente lo anterior resulta conveniente preguntarse si la humanidad con todo su avance tecnológico y científico está mejor preparada hoy en día para enfrentar un nuevo ciclo apocalíptico. Lo que realmente necesitamos y nos falta en este momento, es generar la conciencia necesaria para estar mejor preparados frente a un evento con características apocalípticas. Por Fredy H. Wompner G de Tendencias Científicas.
05 Oct 2010 | TENDENCIAS CIENTÍFICAS
El fin de una era está cerca. En eso coinciden gran parte de la comunidad científica y también un sinnúmero de historiadores y filósofos con una mirada algo mas critica de leer los tiempos. Hay quienes sostienen con preocupación que de todas las especies que poblaron el mundo, el 99% ya se extinguió y que alguna vez le tocará el turno a la especie humana. La misma biodiversidad en nuestro planeta es cíclica, ya que de acuerdo a un completo análisis de los registros fósiles de animales marinos pertenecientes a los últimos 542 millones de años, ha revelado que la biodiversidad parece aumentar y descender en misteriosos ciclos de 62 millones de años, sin que se sepa exactamente por qué. Por otra parte, parece que existe un segundo ciclo más largo, de unos 140 millones de años, del cual sólo se hallaron cuatro oscilaciones en los últimos 542 millones de años. Quizá se trate de fenómenos casuales, pero si es real, podría estar relacionado con el ciclo de 140 millones de años de las Eras Glaciales.
El asunto es que existen muchas evidencias de que se aproximan grandes cambios sobre la faz de la Tierra y ya algunos comienzan a reconocer señales apocalípticas en cada evento de la naturaleza que nos golpea e impacta de manera cada vez más fuerte y descontrolada.
Pero este fin de los tiempos o término de una era ya ha ocurrido antes. En el Universo todo es cíclico y la antigüedad del hombre (Entre 5 a 1 millón de años atrás) es muy reciente en relación a la edad de la misma tierra (Entre 4.500 o 4.600 millones de años) y en este periodo de tiempo han ocurrido ya varios Apocalipsis: ejemplo de ellos son las Glaciaciones, de las cuales ha habido al menos cuatro grandes. La más antigua tuvo lugar entre 2.700 y 2.300 millones de años atrás. La que le sigue hace entre 850 y 630 millones de años. Luego de esto, una sucedida hace entre 460 y 430 millones de años, posteriormente una hace entre 350 y 260 millones de años y la última que empezó hace cuarenta millones de años y acabó hace unos diez mil años.
Otros ejemplos de Apocalipsis también fueron la extinción de los dinosaurios que ocurrió hace 65 millones de años atrás y el diluvio universal, sobre el cual no hay claridad en su antigüedad, algunos sugieren que pudo corresponder a la erupción del volcán Etna en la ribera oriental de Sicilia alrededor del año 6000 a. C., y causó un enorme tsunami. Otros sugieren que estuvo relacionado con la Teoría de la catástrofe de Toba, de la cual hace 70.000 años y que se caracterizó por un invierno volcánico de 6 años de duración con fuertes bajas de temperaturas y lluvias generalizadas etc…
Teorías que lo explican
Por todo lo anterior cabe preguntarse a que se deben estos eventos apocalípticos que se repiten cada cierto tiempo. Existen varias teorías que tratan de explicar lo anterior y se apresuran en describir una causa para un posible fin del mundo. Sin embargo, de lo que no cabe duda es que la mayor fuente de amenazas para nuestra especie está en el espacio exterior.
Una de ellas se refiere a la actividad solar y apunta desde una gran erupción solar gigante, donde las eyecciones de masa de la corona solar bombardean a la Tierra con un torrente de partículas subatómicas de alta velocidad, cosa que ocurre permanentemente, ya que se encontró que las estrellas pueden incrementar su brillo en unas 20 veces, probablemente debido a estas erupciones gigantes. También se ha pensado en disminuciones de la actividad solar, ya que otras estrellas de tipo parecido al Sol pasan por períodos en que se observa una disminución del brillo del 1%. Parece poca cosa, pero puede terminar en otra Edad de Hielo, o algo bastante más frío y peor.
También se ha especulado con el impacto de asteroides, un evento de poca probabilidad, pero no por eso imposible. Tomemos por caso el meteorito de apenas 70 metros de diámetro que se estrelló en 1908 en Siberia, liberando una energía mil veces mayor que la bomba de Hiroshima. Si se nos viniera encima uno de los 100.000 objetos con diámetros superiores a los 50 km que orbitan el Sol en el cinturón de Kuiper, un poco más allá de Neptuno, no habría salvación alguna para nuestra especie. La extinción desencadenada al final del Pérmico acabó con el 95 por ciento de todas las especies de la Tierra, un porcentaje descomunal que supera incluso al 75 por ciento producido en la extinción que acabó con los dinosaurios, según parece fue causada por la caída de un asteroide.
Las erupciones de rayos gamma, son otra causa posible. Este tipo de radiación surge de la colisión de dos estrellas colapsadas, momento en el que se liberan energías insospechadas en forma de rayos gamma, hasta 1016 veces la potencia del sol. Si esto se produjera a una distancia relativamente cercana (menos de 1.000 años luz) la atmósfera terrestre nos protegería inicialmente, pero los óxidos de nitrógeno que se producirían destruirían la capa de ozono, con lo que la radiación UV del sol nos llegaría sin amortiguar. El resultado no sería sólo cáncer de piel, sino que se destruiría el plancton oceánico que constituye la base de la cadena alimentaria y que provee buena parte del oxígeno de la atmósfera.
También con un origen espacial, constituyen una posible fuente de extinción masiva para la vida en la tierra, la presencia de agujeros negros no identificados. Los astrónomos estiman que sólo en la Vía Láctea hay 10 millones de agujeros negros, invisibles porque su inmensa gravedad se "traga" la luz que emiten, los que orbitan como cualquier otra estrella, por lo que no es muy probable que se nos acerquen. Pero si una estrella "normal" se acerca lo sabremos con anticipación, no así con un agujero negro. Nos daríamos cuenta sólo por la distorsión en las órbitas planetarias... incluida la nuestra. En el mejor de los casos terminaríamos en una órbita altamente elíptica, que llevaría a variaciones climáticas extremas, y en el peor de los casos pasaríamos a una trayectoria hiperbólica que nos llevaría fuera del sistema solar, a un destino más que congelado.
Una teoría, recientemente lanzada por el Astrobiology Institute de la NASA, es aquella que sostiene que en el pasado de nuestro planeta el encuentro con gigantescas nubes espaciales muy densas podría haber provocado extinciones globales en la Tierra. El paso a través de dichas nubes podría haber provocado glaciaciones globales. Otra posibilidad es que las nubes moleculares, no tan densas, habrían permitido que partículas cargadas pudieran penetrar en la atmósfera terrestre, destruyendo buena parte de la capa protectora de ozono y ocasionando con ello extinciones de índole también global.
Hace entre 600 y 800 millones de años, se produjeron al menos dos glaciaciones de este tipo. El gran misterio hasta ahora era averiguar qué las había provocado. La hipótesis de las nubes espaciales podría ser probada por los geólogos. Para ello tendrán que estudiar las rocas en busca de capas que estén relacionadas con dichos episodios, y analizar si contienen grandes cantidades de uranio-235. Este elemento es producido constantemente en las nubes espaciales, cuyo origen son estrellas explosivas llamadas supernovas.
Encontrar cambios en la proporción de uranio-235/238 en las capas de roca adecuadas sería prueba de la presencia de material interestelar originado en supernovas. Este tipo de colisiones entre el sistema solar y nubes espaciales es poco frecuente, pero ya debe haber ocurrido. Aunque no parezcan ser muy densas, sus consecuencias para la Tierra serían devastadoras.
Por ejemplo, una nube espacial causaría una mayor producción de rayos cósmicos eléctricamente cargados por parte del Sol. Estos rayos cósmicos, que normalmente son desviados por nuestra magnetosfera, podrían penetrar más fácilmente en la atmósfera. Dado que las nubes espaciales son muy grandes, el sistema solar podría tardar medio millón de años en atravesar una de ellas. Durante ese período, la Tierra experimentaría al menos una inversión del campo magnético.
En ese momento, los rayos cósmicos entrarían en la atmósfera sin oposición, rompiendo las moléculas de nitrógeno y formando óxidos de este elemento. Estas sustancias destruirían más del 40 por ciento del ozono protector en la alta atmósfera y más del 80 por ciento sobre los polos. Entonces, la radiación ultravioleta solar alcanzaría la superficie, causando un grave daño a los seres vivos desprotegidos.
  Recreación del meteorito que acabó con los dinosaurios. Chicxulub impact site. NASA/JPL-Caltech
Amenazas terrestres
Otras fuentes de amenazas, ya no provienen del espacio sino de la misma madre tierra. Por lo que los hombres de ciencia han puesto la mirada en el pasado y en las huellas que el planeta presenta de posibles Apocalipsis o episodios de extinción masiva. Así es como han surgido nuevas teorías esta vez con un carácter mucho más endógeno.
Tal es el caso de la teoría del Hipervulcanismo, que señala que las erupciones volcánicas en Siberia de hace 251 millones de años pudieron iniciar una cascada de acontecimientos que incrementó el sulfuro de hidrógeno en los océanos y la atmósfera, precipitando la más grande extinción masiva en la historia de Tierra. El dióxido de carbono volcánico causaría el calentamiento atmosférico que, a su vez, calentaría el agua de la superficie oceánica. Normalmente, el océano profundo obtiene su oxígeno de la atmósfera en los polos.
El agua fría absorbe oxígeno del aire y, como es más densa, se hunde, y lentamente va moviéndose hacia el ecuador, llevando el oxígeno con ella. Cuanto más caliente esté el agua, menos oxígeno puede disolverse y más lentos resultan los descensos de masas de agua y sus movimientos hacia el ecuador.
Últimamente también ha aumentando la atención sobre el funcionamiento del campo magnético terrestre y se cree que una inversión de este campo podría ocurrir en el futuro con consecuencias fatales para la humanidad. Se tienen antecedentes que a lo largo de la historia geológica del planeta el campo magnético se ha invertido varias veces. Y siendo que este campo magnético desvía las tormentas de partículas y los rayos cósmicos, una disminución o cambio de su polaridad dejaría durante un periodo de protegernos de esta radiación.
Por ultimo causa también, mucha alarma la posibilidad de una epidemia global. Si bien siempre coexistieron los gérmenes y el género humano, algunas veces este equilibrio se desbalancea con consecuencias catastróficas. Una de cada cuatro personas sucumbió a la Peste Negra en el siglo XIV, la gripe tuvo 20 millones de víctimas entre 1918 y 1919, y el SIDA tiene una mortalidad semejante. Los gérmenes están adquiriendo inmunidad a los antibióticos, y como consecuencia en Estados Unidos se incrementó en un 58% la mortalidad debida a gérmenes patógenos entre 1980 y 1982.
Conviene prepararse
La vida anteriormente ha pasado por episodios apocalípticos donde se ha extinguido gran parte de ella, pero nunca antes se ha tratado de vida inteligente como la que ahora reina sobre la Tierra. Los seres humanos nos hemos comportado hostilmente con el planeta que nos cobija, hemos causado graves daños al ecosistema y el medio ambiente, alterando y modificando muchas veces los procesos naturales en que se desarrolla la vida, todo esto como si tuviésemos la equivocada idea de tener el absoluto control de las fuerzas de la naturaleza.
Conviene recordar que ya hace siglo y medio atrás, sabiamente un Jefe Seatlle le advertía al presidente de los Estados Unidos sobre las consecuencias de este comportamiento del hombre blanco, sin embargo la naturaleza de vez en cuando se encarga de recordarnos nuestra verdadera condición en la creación y mostrarnos lo frágiles e insignificantes que resultamos ser frente a las fuerzas devastadoras de un desastre natural, como puede ser una erupción volcánica, un terremoto, un huracán, un tsunami, etc…
La naturaleza muchas veces resulta implacable en demostrar su autoridad y poderío sobre el curso de la historia de la humanidad, pero las preguntas que quedan por hacerse son si estaremos mejor preparados ahora para enfrentar un nuevo ciclo apocalíptico?, ¿seremos capaces de sobrevivir a un megadesastre natural?, ¿que podremos hacer al respecto?
No cabe duda que la humanidad cuenta hoy con un conocimiento y tecnología sin precedentes en la historia que pueden jugar a su favor si pensamos en preservar la vida de la especie humana. Entonces quizás lo que realmente necesitamos y nos falta en este momento, es generar la conciencia necesaria para estar mejor preparados frente a un evento con características apocalípticas. Por lo que creo que intentar comprender lo que nos está pasando es el primer paso para poder tomar posiciones y acciones al respecto.
Pero siento que es allí donde las cosas se ponen complicadas, el sistema social, económico y político fuertemente influenciado por el capitalismo global, no pone en el plano de relevancia necesario los planes y medidas que se deberían implementar para enfrentar con mejores posibilidades de sobrevivencia el riesgo de un evento con las características mencionadas.
Ya vemos como una simple muestra de esta conducta, la negativa o evasiva postergación de parte de Estados Unidos de suscribir el protocolo de Kyoto sobre la reducción en la emisión de gases de carbono, las pruebas nucleares que se siguen realizando por países como Corea del Norte, Pakistán e Irán y el crecimiento acelerado en el mundo por el consumo de combustibles fósiles (impulsado por el crecimiento de la economía China), todo esto nos dice que la humanidad aun no ha despertado su conciencia colectiva y marcha hacia una especie de despeñadero, por lo que en algún momento hará crisis.
Es necesario y urgente despertar la conciencia colectiva, la humanidad debe reconocerse como parte de un sistema integrado, donde forma parte de él, al igual que las plantas, los árboles, animales y todo otro ser vivo, el ser humano y la naturaleza son uno solo y no entes separados como hasta ahora se ha entendido. Se requiere por tanto un salto hacia adelante, hacia una nueva conciencia global, una nueva humanidad y un nuevo ser humano, más integrado, más conciente, más inteligente holísticamente.





Nanocables y Nanotubos

La nanorobótica es la fabricación de máquinas, o robots, de dimensiones nanométricas, es decir, del orden de la millonésima del milímetro. Esta tecnología es posible gracias a los nanocables y a los nanotubos de carbono.

 Los nanocables son estructuras moleculares con un diámetro del orden del nanómetro con propiedades eléctricas u ópticas, que se emplean como semiconductores o diodos emisores de luz (LEDs). Estas fibras son capaces de generar cargas eléctricas a partir del movimiento. De ahí que ofrezcan múltiples aplicaciones, como ropa inteligente luminiscente o paneles fotovoltaicos, ya que estos diminutos pelos supondrían una mayor superficie captadora de radiación solar.

El nanotubo de carbono es una nanoestructura artificial, similar a la del fullureno, que consiste en una hoja de grafito compuesta de átomos de carbono dispuestos en red hexagonal y envueltos sobre sí mismo como un cilindro. Poseen una gran resistencia, 100 veces mayor que el acero, siendo 6 veces más ligero. Los nanotubos de carbono también puede ser "dopados", o modificados con pequeñas cantidades de otros elementos, que les confieren propiedades eléctricas, haciendo que sean semiconductores.

Los dispositivos nanométricos son entre cien y diez mil veces más pequeños que las células humanas. Son similares en tamaño a grandes biomoléculas, encimas y receptores. La hemoglobina, la molécula que transporta el oxígeno en los glóbulos rojos, es de aproximadamente 5 nanómetros de diámetro. Así, dispositivos de menos de 50 nanómetros pueden entrar fácilmente en la mayoría de las células, mientras que más pequeños, de 20 nanómetros, pueden moverse fuera de los vasos sanguíneos a medida que circulan por el cuerpo.

Los nanocables de silicio son utilizados para detectar los marcadores moleculares que indican la presencia de cáncer en el cuerpo, a pesar del minúsculo tamaño de estos marcadores, cien mil millonésima parte de la proteína presente en una gota de sangre. También se ha conseguido la conexión directa con nanocables de células del riñón de embriones humanos y células madre de embriones de ratón haciendo que los cables penetren en las células de una forma natural mientras las células crecen en los cultivos.
Las nanopartículas son utilizadas para crear imágenes moleculares de lesiones malignas, lo que permite la detección temprana y la liberación de fármacos.

Las nanoshells son un tipo de nanopartículas esféricas formadas por un núcleo dieléctrico que está cubierto por una delgada cáscara metálica. Se emplean para enlazar con las células cancerosas, proporcionando tratamientos terapéuticos directos, que destruyen las células tumorales y no dañar las células vecinas sanas.
Los nanotubos de carbono pueden ser utilizados como agujas de jeringillas a escala nanométrica para la inyección de moléculas en las células y como sondas nanométricas para la toma de medidas precisas. A su vez, los nanotubos de carbono puede llenarse y taparse, formando tubos de ensayo y dispositivos de administración de fármacos.

NANOBOTS
El NanoWalker es un nanobot construido con fragmentos de ADN, de 10 nanómetros de alto, que aunque no es capaz de mutar ni de reproducirse, puede dar pequeños pasos, juntando y separando sus piernas, sobre una camino elaborado también con ADN. Está constituido por una serie de moléculas que, a partir de las reacciones químicas que tienen lugar entre las "piernas" y el "suelo", reproducen los movimientos sincronicos del andar bípedo.

La mayoría de los nanobots están basadas en moléculas, aunque también lo están en bacterias. Sylvain Martel ha desarrollado un pequeño robot propulsado y dirigido por un enjambre de 3000 bacterias. Es capaz de mover objetos a nanoescala gracias a un sensor que identifica el pH del medio sobre el que se encuentra, transmitiéndolo de forma inalámbrica a un ordenador. Allí, un programa genera los campos magnéticos necesarios para obligar al motor del robot a desplazarse en una u otra dirección…

Reparación muscular gracias a microhilos


Un grupo de investigadores ha reparado heridas de gran tamaño en músculos de ratones mediante el cultivo y la implantación de "microhilos" revestidos con células musculares humanas. Los microhilos-fabricados con el mismo material que provoca la formación de coágulos de sangre-parecen ayudar a las células a crecer en la orientación correcta, algo que resulta vital para la reconstrucción del tejido muscular funcional.

Nuestra hipótesis es que las células migran a lo largo de estos andamios, que actúan como un conducto", señala George Pins, profesor adjunto de bioingeniería en el Instituto Politécnico de Worcester. Pins desarrolló la tecnología de microhilos. Las células implantadas se integran rápidamente en el músculo existente y reducen la formación de tejido cicatricial. "Las células crecen en el espacio donde el músculo solía estar, pero crecen de una manera guiada".
En la actualidad, los médicos no pueden hacer demasiado cuando alguien sufre una lesión masiva en un músculo, como por ejemplo tras un accidente automovilístico o una explosión. Unas gruesas bandas de tejido cicatricial pueden acabar formándose en la herida, dejando al músculo grave y permanentemente impedido.
Los científicos están desarrollando numerosos enfoques para la creación de músculos de reemplazo, incluyendo el cultivo de parches de células en una placa, la inyección de células madre en el músculo dañado, y la implantación de andamios poblados de células diseñados para imitar el tejido de origen. Aunque todos estos métodos resultan prometedores para ciertos usos, uno de los retos más importantes ha sido el cultivo de un número suficiente de células en la estructura correcta como para sanar las heridas de músculos grandes.
"La alineación del músculo es muy importante", afirma Kevin "Kit" Parker, bioingeniero de la Universidad de Harvard que no participó en la investigación. "Lo que necesitamos es que los sarcómeros [la unidad básica funcional de los músculos] pueda ser alineada, y así es como se consiguen las contracciones musculares".
Pins y sus colaboradores, incluyendo a Ray Page, profesor asistente en el Instituto de Bioingeniería de WPI, tienen como objetivo resolver este problema mediante el cultivo de células que crezcan a lo largo de los microhilos. Estos filamentos del grosor de un pelo son de fibrina, un polímero de proteína que el cuerpo utiliza para iniciar la curación de heridas, y un ingrediente común en la ingeniería de tejidos. Para crear los microhilos, los investigadores al mismo tiempo extraen el fibrinógeno, el componente básico de la fibrina, y la trombina, una enzima que cataliza las proteínas las proteínas de fibrinógeno solubles en un polímero, a partir de dos pequeños tubos. (Los microhilos también están siendo estudiados para otras aplicaciones, como el cultivo de parches de músculo cardiaco con los que reparar los daños después de sufrir ataques al corazón.)
En los hilos fueron sembradas células musculares humanas procedentes de tejidos descartados durante cirugías. Antes de la siembra, el equipo de Page cultivó las células en unas condiciones que las obligaron a de-diferenciarse-o volverse células más jóvenes, menos especializadas-lo que a su vez las hizo más capaces de regenerarse.
Para probar la tecnología en ratones, los investigadores cortaron cerca del 30 por ciento del músculo tibial anterior de los animales, que se encuentra en la parte delantera de la pata más baja. A continuación, implantaron en la herida células sembradas en microhilos. (El diámetro del hilo, entre 50 y 100 micrones, es entre cinco y 10 veces el tamaño de las células.)
Los investigadores creen que el andamio de fibrina envía señales que imitan el proceso de cicatrización de heridas nativo, uniéndose a factores de crecimiento y otras moléculas encontradas en los coágulos de sangre. También atrae a una enzima que descompone la fibrina, liberando proteínas de fibrinógeno que señalizan a las células colindantes que deben migrar y crear un nuevo tejido, asegura Pins.
Las células parecieron integrarse en el tejido del huésped en sólo un par de días. Después de una semana, el microhilo comenzó a degradarse, y los investigadores observaron que un grupo de fibras musculares habían crecido en el área dejada por ellos. A las 10 semanas, el lecho de la herida estaba lleno de células humanas, y guardaban parecido con fibras musculares maduras. Page presentó la investigación en un simposio de bioingeniería en WPI a principios de este mes.
En la actualidad, los investigadores están tratando de determinar si el nuevo tejido se comporta como tejido muscular normal. La evidencia preliminar sugiere que los implantes también estimularon el crecimiento de las células musculares nativas, aunque Page señala que todavía tienen que confirmar ese hecho.
Además, los ratones implantados con microhilos poseían mucho menos tejido cicatrizal que los animales a los que se les dejó curarse por sí solos. Los microhilos "redujeron drásticamente la cantidad de colágeno [el principal componente del tejido cicatricial] depositado en el área de la herida", afirma Page. "En vez de colágeno, observamos una gran cantidad de tejido muscular bien organizado".
Page asegura que, si bien otros científicos han sido capaces de reparar músculos hasta cierto punto, la tecnología de WPI sanó un área de lesiones mucho mayor que las investigaciones anteriores. Esto podría ser debido a que los microhilos ayudan a resolver uno de los retos principales en el crecimiento de grandes franjas de nuevos tejidos-la obtención de un suministro adecuado de sangre, algo vital para la supervivencia celular. "Una de las razones por las que queríamos investigar los microhilos fue porque creíamos que dejar espacio entre los hilos daría lugar a la formación de vasculatura y al crecimiento de células musculares", asegura Page.
Parker, desde Harvard, dedicado al cultivo de músculo del corazón usando fibras aún más pequeñas, está de acuerdo, y agrega que pocas personas dentro de la ingeniería de tejidos están siguiendo este enfoque. "Si pusiera un trozo de carne sólida ahí, el centro se volverá hipóxico [o falto de oxígeno]", afirma Parker. "Si dejo espacio entre las células, es más fácil reclutar vasos sanguíneos locales".







Descubren el «circuito cerebral del odio»


¿Son polos opuestos el amor y el odio por lo que a la actividad cerebral se refiere? Un equipo de científicos del University College de Londres (UCL), Reino Unido, opinan que no lo son. Los resultados de su estudio, publicados recientemente en la revista PLoS One, señalan que, a pesar de que el odio se caracteriza por un patrón característico de actividad cerebral, el amor y el odio tienen dos estructuras en común.

 Los investigadores, que ya estudiaron anteriormente los mecanismos cerebrales del amor romántico y el amor maternal, se centraron en esta ocasión en el odio dirigido contra individuos como un compañero de trabajo o una antigua pareja. La muestra del estudio se componía de 17 sujetos (10 hombres y 7 mujeres con una media de edad de 34,8 años; 12 de ellos eran diestros).
Los científicos, coordinados por los profesores Semir Zeki y John Romaya del Wellcome Laboratory of Neurobiology de la UCL, investigaron las zonas del cerebro que están relacionadas con el sentimiento del odio. El «circuito del odio» no coincide con las áreas vinculadas al miedo o la sensación de peligro, pero sí con la vinculada a la agresividad.
Se observaron los cerebros de los diecisiete sujetos mientras contemplaban las fotografías de personas que odiaban y también de otras personas que conocían y por quienes tenían sentimientos neutros.
Se descubrió que, al contemplar los rostros de individuos odiados, se activaban tanto el putamen (la parte externa y rojiza del núcleo lenticular que está relacionada con la percepción del desprecio y el desagrado) como la ínsula (la corteza insular). Los autores sugieren que esta conexión podría explicar el dicho popular que afirma que «del amor al odio sólo hay un paso».
«Curiosamente, tanto el putamen como la ínsula son activados por el amor romántico, lo cual no sorprende. El putamen puede activarse en la preparación de agresiones en un contexto de amor romántico, por ejemplo si surge un rival que supone una amenaza», señaló el profesor Zeki. «Trabajos anteriores sugieren que la ínsula podría estar implicada en la respuesta a estímulos que provocan sufrimiento, como la visión tanto de un ser amado como de un rostro odiado.»
El profesor Zeki explicó que la diferencia fundamental entre el amor y el odio es que con el primero se desactivan partes extensas de la corteza cerebral, mientras que en el caso del odio sólo se desactiva una pequeña zona. «Esto sí puede resultar sorprendente, porque el odio también puede ser apasionado, igual que el amor», adujo. «Mientras que en el amor romántico el amante es a menudo menos imparcial y no atiende tanto al sentido común en lo que respecta a la persona amada, el individuo que odia puede que quiera usar la razón para calcular las acciones que emprenderá para hacer daño, herir o vengarse del individuo odiado.»
El «circuito del odio» abarca estructuras de la corteza y la subcorteza del cerebro. Según los científicos, estas estructuras poseen componentes que estimulan la conducta agresiva y la materializan en acciones mediante una planificación del movimiento. En otras palabras, el cerebro se moviliza para actuar. La corteza frontal se encarga, entre otras funciones, de anticipar las acciones de los demás, lo cual puede ser útil a una persona cuando se encuentra cara a cara con un individuo odiado.
«El odio suele considerarse una pasión nociva que, en un mundo ideal, se debería dominar, controlar y suprimir», comentó el profesor Zeki. «Pero para un biólogo, el odio es una pasión tan interesante como el amor. Al igual que éste, el odio puede ser irracional en apariencia y empujar a un individuo a actos tanto heroicos como malvados», puntualizó. «¿Cómo pueden conducir dos sentimientos opuestos al mismo comportamiento?»
El profesor Zeki matizó que, mientras que el amor romántico suele ir dirigido a una única persona, «el odio puede dirigirse a grupos o colectivos enteros, como ocurre con el odio de índole racial, política o sexual». Próximamente se proponen emprender estudios para dilucidar las distintas variedades de odio.

¿De que color es el agua?


¿De que color es el agua? Es una pregunta que muchos niños realizan y la respuesta que siempre reciben es "no tiene color" o "es transparente", pero ¿es del todo correcta esta afirmación?

 El agua tiene color pero no es algo que el ojo humano pueda apreciar en pequeñas cantidades. Para darnos cuenta del color del agua debemos observarla en un lugar donde halla un gran volumen de agua. Puede hacerse de forma científica, pero el ojo humano en las condiciones correctas también puede ver el color intrínseco del agua.
El color del agua es azul, azul claro o turquesa dependiendo de diferentes factores. Algunos sostienen que el color del agua se debe al reflejo del cielo, en una superficie de grandes dimensiones como el mar. ¿Pero si el cielo se encuentra cubierto por nubes, porque vemos el mismo color un poco mas oscuro?. La verdad es que el reflejo de la luz contribuye con la apariencia del agua, pero solo cuando la superficie esta quieta.
La intensidad del color causado por el reflejo se debe (mayormente) al angulo en que se observe, que en términos científicos se denomina angulo de incidencia. En pocas palabras es el numero de grados de distancia que nos separan cuando miramos al objeto en angulo recto. A mayor ángulo, mas azul se verá el agua debido al reflejo. Esto se debe a que la reflexibilidad del agua es mayor cuando mayor es el angulo de incidencia.
Obviamente lo que el agua contenga jugará un papel determinante en el color que percibimos en ella. En la siguiente foto se muestra un estanques de sal (EEUU) llenos de algas rosadas. Y debido a la presencia (en cantidades enormes) de la microalga Dunaliella salina es que apreciamos este estanque color rosa. Entonces podemos asegurar que a menudo lo que el agua contenga determinara el color que vemos?
La luz del sol contiene todos los colores del espectro. El agua absorbe todos los colores pero algunos mas que otros. Esto se aprecia solamente en grandes volúmenes. La prueba de ello es tan simple como tomar una taza con agua de mar, la veremos transparente. Si arrojamos dicha agua nuevamente al mar se fundirá con el resto de incontables moléculas de H2O y se tornará (a nuestros ojos) de nuevo el color azul.
El agua no absorbe bien el color azul, esta luz es transmitida a través del agua y es por ello que la vemos de este color, porque no se absorbe. Este mismo principio se aplica al cielo.
A mas profundidad mas pronunciado es el azul. Este color puede ser observado también en la nieve y en los glaciares.